Le quatrième continent

La imagen como territorio. 

Tendemos a asociar el paisaje a una cierto componente bidimensional. Frecuentemente nuestra conexión con el paisaje suele ser una relación de espectadores basada en las premisas de la contemplación. Como si el paisaje fuese algo que sólo se deja observar de lejos, como si se hubiese convertido en una imagen, en una fotografía. Podría incluso decirse que actualmente la fotografía precede a la mirada y que observar en diferido se ha convertido en una manera –ilusoria- de habitar. 

Tendemos a asociar el paisaje a elementos puramente naturales. A aquello que estaba allí antes de la llegada del hombre. Sin embargo, un paisaje –incluso aquellos más remotos- es también la arquitectura que lo constituye y que mantiene una relación propia con el lugar que la contiene. El trabajo de Edouard Decam se centra precisamente en la relaciones que se dan entre ciertos paisaje y sus arquitecturas específicas, producto del desarrollo científico. Su proyecto reciente en torno a los observatorios astronómicos del territorio español parte de su propia experiencia con estos lugares. Convirtiendo la investigación en una exploración del territorio en primera persona, Edouard Decam construye una metodología vivencial donde al viaje se une un arraigo transitorio en aquellos lugares donde la arquitectura es parte fundamental de un entorno que no puede entenderse sin ella, donde es necesario el tiempo para comprender el espacio. 

Cuando se trata de observatorios astronómicos la elección del territorio, además de ser estratégica, ofrece una particularidad que convierte estos emplazamientos en zonas excepcionalmente privilegiadas. Pero no tanto por el  entorno que los acoge sino por esa sutil vocación expansiva tras una evaluación de otro territorio más, la atmósfera. Los observatorios astronómicos son herramientas arquitectónicas que miran literalmente hacia el infinito. En este ejercicio donde el pragmatismo se convierte en poética, la exploración del cosmos hace que los científicos que los habitan eludan el entorno sobre el que se sostiene esta logística del universo. Y que la contradicción se manifieste: rastrear en el cosmos el origen de un territorio que los contiene. Reconstruir el pasado de aquello que ignoran en el presente mediante una arqueología del futuro. La acción de Edouard Decam sobre los diversos territorios astronómicos propone, sin embargo, una mirada atenta al entorno que los observatorios desconocen. Tanteando el trabajo de los científicos y la rotación de una arquitectura en movimiento, su trabajo incluye de nuevo el factor temporal al extraer fotografías tras una larga exposición. En una sola imagen se concentran –y se escapan- días, semanas o meses. Es entonces cuando aquella imagen bidimensional que se interponía entre el hombre y el entorno se convierte en un dispositivo espacio-temporal que sigue explorando el territorio aún y cuando el observador ya no esté presente.  

Sonia Fernández Pan | crítica y comisaria |Le_quatrieme_continent_1-1.html

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